Ficha 1

|
Nombre: Aaron Holand

Edad: 14 años (actualmente tiene 19)

Apariencia Física: No es muy alto (1.65), cabello negro ojos grises con una mirada bastante penetrante y solitaria, de piel bastante blanca, labios delgados. Generalmente muestra una expresión seria o malhumorada. Suele vestir un pantalón holgado negro, una polera ajusta sin mangas color negro y  una pequeña chaqueta también sin mangas  color blanco, usa guantes en sus manos pero estos no tienen los dedos. de sus pantalones cuelgan dos cadenas finas.

Aspectos psicológicos: Su característica principal es lo solitario que suele estar, no le gusta que las personas lo rodeen aunque en el fondo no desee aquella soledad. Su carácter es bastante voluble, suele escapar de sus propios problemas siendo esta alguna manera para no tener que afrontarlo y así no tener que seguir sufriendo. Tiene un pésimo carácter y no duda en decir todos los defectos que puede encontrar de las personas de frente importándole poco si con esto las daña o no.  En el fondo es un chico que esta obligado a ocultar sus verdaderos sentimientos para no sufrir y mostrarse débil, a causa de esto ha recurrido al alcohol y drogas como su vía de escape para alejarse del mundo sin importarle que esto ocasione que despierte cada mañana desnudo con algún sujeto diferente cada día.

Historia: Desde que tiene memoria le ha tenido resentimiento a su padre… Nació en lo que se puede llamar una vida acomodada, de familia adinerada. La familia de su padre poseían grandes industrias dedicadas a lo que era la fabricación de vestimentas para todo tipo de gustos, fábricas evocadas solamente para los diseños de marcas renombradas y otras que eran de tiendas menos ostentosas pero igualmente de calidad. En cambio por parte de la familia de su madre eran dueños de un treinta y cinco porciento del petróleo del país. Sus padres se unieron en matrimonio por un acuerdo entre las familias, lo llamado un matrimonio por conveniencia, con el tiempo el matrimonio fue “bendecido” con su nacimiento.

Fue criado con amor y cariño por parte de su madre y con la indiferencia de su padre, a lo largo de su infancia aprendió que lo mejor era esconder sus sentimientos y escapar de los problemas para evitar las discusiones entre sus padres pero estas eran cada vez más grandes y fuertes.

A la edad de cuatro años le pidió a su madre que le enseñara tocar piano, esta encantada comenzó a enseñarle lo que podía luego pasando a diversos profesores privados y academias en su instituto, fue en este último donde encontró su verdadera pasión, le  costó pero poco a poco aprendió a tocar la batería además de la guitarra, aunque su madre no sabia de aquello.

Días después de su cumpleaños numero once veía a su madre muy pensativa y distante, divagaba mucho en sus pensamientos, pero al menos las discusiones con su padre se habían acabado, tocaba con insistencia el piano la pieza favorita de su madre y esta al escucharla no podía evitar sonreír con tristeza mientras sus lagrimas caían por su rostro, días después recibió la noticia de que su madre había muerto. Fue ahí donde comenzó su tormento su padre lo maltrataba psicológicamente descargando todo el odio que tenia en el corazón sobre el, día tras día tras día escuchaba os gritos de su padre diciéndole que era un inútil, que la muerte de su madre había sido completamente su culpa, que era una simple escoria que no debía haber nacido nunca. De aquella manera pasaron dos años su carácter se volvió mucho mas apático y prácticamente no demostraba sus emociones fue en ese momento que decidió escapar de las manos de su padre, paso por varias penurias, pasando largas noches en la calle hasta que un día ingreso a un pequeño bar, el dueño de este le tomo bastante cariño y le ofreció alojamiento y comida a cambio de que tocara por la noches, este acepto gustoso, así pasaron un par de  meses cuando su vida comenzó a cambiar, simplemente conoció a las personas menos indicadas llevándolo a las drogas y el alcohol llegando al punto de entregar su virginidad a un desconocido y entregando su cuerpo a otros sin importarle lo que le pasara. Estaba completamente consiente de lo que hacia estaba mal pero no se alejo de ese mundo, dejo de vivir en aquel pequeño bar, aunque cada cierto tiempo regresaba a tocar, así paso un año de su vida, su padre lo había encontrado mas no lo obligo a irse con el solo se limito a darle una gran de cantidad de dinero mensual para que sobreviviera. Una noche que fue a visitar el bar estaba tocando una banda amateur y el baterista se había torcido la mano por lo que el subió a remplazarlo, al terminar la presentación un sujeto de unos 19 años se le acerco y le ofreció tocar en su banda el acepto en seguida, después de tono no todos los días te podían ofrecer comida y casa solo por tocar. 

Recuerdos de una noche

|
Mercedes se arqueó hacia él cuando le pasó las manos por su espalda estecha, la inclinó hacia arriba, y su gran cabellera color castaño cayó sobre sus hombros. Cuando Dantès se agachó para cerrar sus labios en torno al pezón que le ofrecia, se llenó de deseo al oír los suaves gemidos salir de su boca, convertidos en profundos quejidos por la urgencia de ser satisfecha. Ella movió las piernas, las abrío ligeramente pegada a él, y restregó un muslo desnudo contra sus pantalones de marino incrustados de sal. Dantès ni siquiera se había molestado en cambíarselos antes de llevarla a su encuentro en esa colina apartada.

Chupaba, lamía y giraba lentamente su fuerte lemgua alrededor de la punta del pezón, tomándoselo con toda calma. Sentía la agradable pesadez de su miembro que se agrandaba e hinchaba. Ella, se había soltado la cinta que le mantenía su cabellera atada; y cuando él se inclinó hacia arriba cayó por su cara como si fuera una cortina.

Mercedes desató las cuerdas de su camisa, y su respiración se volvió a acelerar en cuanto deslizó su mano para cubrir su otro pecho. Extendió los dedos por él, y después lo acarició suavemente con el dorso de las uñas, a la vez que le iba pellizcando el otro. Ella se movía inquieta y se estremecía de placer mientras él jugaba. De pronto sintió el sol caliente en su espalda repentinamente desnuda.

- Edmond - murmuró atrayéndolo hacia su cara, apartándolo de sus pechos pra poder mirarle a los ojos.

su expreción lo llenó de tanta alegría, tanto deseo y amor que casi lloró cuando le guió la cara hacia la suya. Se elevó bajo él, le ofreció la boca, y sus labios hinchados y predispuestos ardieron acoplándose y deslizándose junto a los suyos. Entonces lo sorprendió pasando una mano por delante de sus pantalones.

A Dantès en es emomento el tiempo se le hizo confuso, como una vorágine de sensaciones: los dedos de Mercedes acariciaban su pene caliente, sus bocas se entremezclaban, los gemidos graves y profundos de ella, y el calor sedoso de su piel desnuda.

Entonces se puso de espaldas, y vio el brillo del cielo azul recortado por la silueta de un olivo. Ella se puso encima de él, y su torso delgado y sus pechos gloriosos quedaron parcialmente cubiertos por su gran cabellera oscura. Sua labios rojos se separaron y mostraron su magnifica dentadura, a pesar de que tenía un diente ligeramente torcido, lo que aliviaba un exceso de perfección.

La ayudó a ponerse a horcajadas sobre él, y sintió que su sexo húmedo se iba ajustando a su expectante erección. Vio cómo sus ojos se entrecerraban y su sonrisa burlona se entregaba maravillada a las sensaciones de placer.

Oh, el placer.

Al principio se movía lentamente debajo de ella, cogiéndola por las caderas, sintiendo sus muslos junto a su torso. Ella elevó los brazos hasta que sus dedos tocaron las hojas de olivo más bajas. Con los pechos levantados volvió la cara hacia arriba, separó los labios y comenzó a jadear. El mundo de Dantès estaba centrado en ese lugar en el que se habían unido; pegajosos, calientes y rítmicos. Él se movía, ella se movía, y la belleza del momento se iba desenrollando lentamente, como un cabo que es arrojado con su ancla, hasta que los dos chillaron a la vez, se estremecieron dulce y cálidamente, y al final se colapsaron sobre la hierba.

"Mercedes", recordo que había susurrado mientras le apartaba el pelo de la cara, "te amo".

Ella se levantó un poco para volverlo a besar, con los senos apretados contra su pecho, y él le acarició los hombros con sus manos curtidas por el trabajo.

"Siempre te amare Edmond"

Introducción del "EL SEÑOR DE MONTECRISTO", de Colette Gale.



Nunca es lo que crees..

|
Nota: No se si está bien escrito o al menos entendible, no pude editarlo -.-UU



El sol se estaba ocultando, el cielo comenzaba a mostrar los hermosos matices rojos, una pequeña brisa comenzaba a sentirse, el hermoso verde de los suelos y arboles la prueba de que ninguna persona tocara esos lugares.


De pronto un galope de caballo se escucho en el silencio de aquel lugar, era un hermoso caballo blanco que avanzaba a paso lento pero seguro, por aquel lugar tan poco concurrido; sobre él, una hermosa chica de cabello largo azulado, de apariencia delicada, de unos veintitrés años, a simple vista se podría decir que es una dama de clase refinada, educada en los mejores lugares que puedan existir en el mundo y al parecer así era.


***


Iba montando a caballo por aquel lugar tan temido para los demás, ella odiaba el mundo en el que vivía, el que quisieran dominar cada una de las cosas que hace, juzgarla por sus gustos. Era cierto, fue criada con lo mejor de lo mejor, pero no era feliz. Buscando la felicidad decidió embarcarse en un viaje hacia lo desconocido, experimentando la emoción y ansiedad que nunca antes había tenido, fue así como llego a aquel lugar.


Las personas no se acercaban a aquel bosque, las leyendas urbanas decían que se alojaban las criaturas mas extrañas que podían existir en el mundo, que si entrabas nunca volverías y claro las más extremistas que hablaban de que cavarias tu propia tumba porque te enfrascarías en tu muerte, una muerte de la que sufrirías eternamente.


– Estupideces – fue lo que pronuncio y pensó la chica.


Su voz era suave, pero se notaba que era una persona que o se dejaría vencer por absolutamente nada, desmonto del caballo cerca de unos árboles y comenzó a armar un pequeño campamento para pasar la noche, al terminar fue a buscar algo de leña pero lo que encontró la sorprendió demasiado, en el suelo “recostado” sobre unas flores había un chico, que no aparentaba tener unos quince o dieciséis años.


Se fue acercando con cuidado, pudo notar como este tenía el cabello color negro y su ropa totalmente desgarrada, eso la asusto aun mas así que corrió donde el chico llegando a los segundos después, le acaricio el cabello y no supo el porqué comenzó a derramar lagrimas de tristeza con solo mirarlo, tenía una piel extremadamente pálida, rozo suavemente con su mano el rostro de este y noto que estaba completamente frio, al parecer estaba muriendo y eso provoco que llorara aun mas, por alguna razón tenía que evitar que el chico muriera, asi que como pudo lo arrastro hasta su campamente, encendió una fogata después de haber arropado al niño y se quedo observándolo mientras le pedía al cielo que no dejara que el muriera.

¿Por qué mis lágrimas no dejan de caer?

|
Advertencia: esta algo complicado de entender u.uU

Hace días acepte mi destino, el inevitable destino de morir en tus manos. Sabia de ante mano que no sentirías nada por mi, pero quise arriesgarme, tratar de que sintieras algo por mi, que me consideradas como algo en tu vida y por un momento pensé que mi sueño se había hecho realidad; yo una persona que odia todo lo que le rodea, a la cual no le importa pasar por sobre los demás había logrado que me quisieras… que me consideraras parte de ti…


Y ahora me encuentro en esta situación, entre tus brazos sonriéndote como tonto y sin poder decirte nada, sin poder hacerte las millones de palabras que pasaban por mi cabeza, solo sonriéndote con una comprensiva sonrisa.


Siento como la vida se me va, como poco a poco mi respiración va disminuyendo y mis ojos cerrándose poco a poco, la última imagen de mi vida fueron tus lágrimas… las lagrimas que caían por mi… después de todo si te enamoraste de mi y nada me pudo hacer mas feliz.



Cartas de despedida jamás leídas

|
Querido Juudaime:

Los últimos meses han sido los mejores de mi vida. Ha corrompido mi corazón, y eso me ha abierto los ojos para ver al mundo desnudo, y así sentir la delicadeza, sensibilidad y fragilidad de su corazón.

Ha robado los mejores momentos de mi vida; quisiera que lo tenga presente en cada uno de sus respiros y cada palpitar de su corazón; que sea consciente que estos últimos minutos se los he dedicado a usted y no de otra persona al igual que estas palabras.

El compartirlo me ha hecho descubrir otra faceta de mi corazón, como los celos y la ira, por esto quisiera que recuerde el fatídico día de mi muerte, no como un suicido y cobardía, sino para protegerlo a usted de mis celos enfermizos.

Le dedico esto con todo mi corazón y a pesar de todo lo escrito tenga presente que lo AMO

Atte. a usted la persona que lo ha amado
Gokudera Hayato.




Amado Sebastian:

Duele el saber que pronto no podre estar junto a ti, duele el que mi deseo se cumpla y nuestros destinos se separen para siempre, quisiera tenerte un poco mas de tiempo y tener el valor de decirte todo lo que siento y no tener que escribir como millones de veces mis sentimientos hacia ti sin que tú los escuches.

No quiero dejarte ir, pero así debe ser: ya sabes el pacto del demonio se cumplirá en el momento en que mi venganza se cumpla...

Yo... a pesar de todo tengo miedo... Miedo de perderte, temor de perderme dentro de mi propia venganza. Te necesito a mi lado, y por muy egoísta que suene, quisiera estar a tu lado por siempre.

Irónico no ¿Crees? que ahora mi más grande deseo sea el estar a tu lado.

Quisiera ser lo suficiente para ti, pero solo soy un insignificante humano.

Por esta noche solo quiero olvidar todo, quiero descansar, no pensar y mucho menos sentir todo este dolor…

Tuyo por siempre…
Ciel Phantomhive

Sinceridad… (Final)

|


Aquella noche llego llorando, se abrazó a mi tratando de buscar refugio.


Entramos a mi casa, el comenzó a pedirme disculpas y después me conto lo que le paso, había encontrado a su novio con otra persona. El escucharlo hablar de esa manera me rompía el alma; su ojos que estaban empapados por las lagrimas mostraban toda la tristeza que sentía en ese momento.


Pasaron unas dos horas, el ya se había calmado algo, fui hasta la cocina le prepare algo de café cuanto tiempo paso unos ¿15 minutos?


Cuando regrese con el café vi lo peor de mi vida… el muy maldito se había tomado mi vodka Gold Flakes Supremes, me tomo mucho conseguirlo y se lo toma en menos de 10 minutos. Yo estaba más que enojado en ese momento me acerque con toda la intención de echarlo de mi casa y el maldito me besa.


Sus labios, suaves y con el sabor a licor me hicieron perder la cabeza, lo abrase de la cintura y correspondía el beso con pasión y como pude lo arrastre hasta la habitación. Ahí lo hice mio, disfrute de su cuerpo su esencia; aun recuerdo sus mejillas sonrojadas a causa del alcohol y el placer, fue una noche inolvidable.


A la mañana siguiente me desperté me removí en la cama para darme cuenta que estaba solo, me levante y busque por todas partes. No estaba. Regrese a mi habitación y me percate de una hoja que yacía en el suelo, la tome con miedo y la leí…


Perdóname, fue mi culpa…


Era lo que decía, mi mundo se derrumbo y me di cuenta de cuanto lo amaba…


Lo odio con toda mi alma, no tenia porque aparecer, no tenia porque meterse dentro de mi corazón, simplemente destrozo la poca humanidad que tenia, y lo peor de todo es que el nunca supo que lo que sentía por el.


Es en estos momentos en que pienso, realmente el karma sabe como cobrarse a las personas, yo que lastime a muchos y me la devolvieron aun peor… solo digo estas serán las únicas lagrimas que he derramado y este será el único testigo de lo que me paso…



Sinceridad… (parte 3)

|



Me sentía celoso de lo bien que se llevaba con la persona que mejor conocía, creo que en ese momento fue la primera vez que experimente lo que llaman celos… espero nunca mas experimentarlos.

Su voz, sus ojos, todo en el me molestaba; el sentirlo cerca me descontrolaba. Deseaba matarlo, pero a la vez no quera perderlo. Me estaba volviendo loco no dejaba de pensar en el, mi amigo decía que era normal lo que me pasaba pero yo era tan obstinado que no lo iba a admitir.

Así fue pasando el tiempo, me acostumbre a su presencia. No se alejo de mi tampoco y comenzamos con esta relación de conocidos (nunca fuimos amigos realmente), al pasar de los meses el conoció a alguien, se enamoro, era tan feliz con su novio y yo solo deseaba encerrarlo y compartirlo con nadie, pero reprimí aquel sentimiento y me hice a un lado para que el fuera feliz.
Así fue pasando el tiempo, recuerdo perfectamente como llegaste una noche a mi casa, estabas llorando. Cuando me viste te abrazaste a mi buscando algo de protección y yo el muy bastardo me aproveche de tu debilidad en aquel momento y te hice mío…